El Informe de Mujeres en Alta Dirección de Empresas (IMAD) en su versión 2019, lanzado recientemente por Mujeres Empresarias y la Dirección de Estudios Sociales de la Universidad Católica (DESUC), indicó que el porcentaje de mujeres en cargos de directorio subió de un 9% en 2017 a un 15% en 2019.

En Chile, considerando que la diferencia numérica en términos de la ocupación de posiciones senior entre hombres y mujeres sigue siendo significativa, diferentes programa e iniciativas como la creación del Registro de Mujeres para Directorios impulsado por Ministerio de la Mujer y Equidad de Género han buscado aumentar la participación  de mujeres en posiciones de alta responsabilidad y la participación laboral de las mujeres en general, con el fin de disminuir la brecha salarial por la vía de visibilizar mujeres capacitadas, con experiencia y disponibles.

Otra de las propuestas más frecuentes para fomentar la participación de mujeres en directorios es la aplicación de cuotas de género que obliguen (o incentiven) a las empresas a incorporar mujeres a sus directorios.

Las cuotas corresponden a iniciativas que buscan generar mayor equidad en términos de la distribución por género en diferentes cargos de representación, sean estos de carácter público o privado. También se les conoce como medidas de “discriminación positiva”, término utilizado para referirse a estrategias que responden a la necesidad de ofrecer oportunidades más equitativas para ciertos grupos de la población, en este caso las mujeres.

A pesar de esta denominación “positiva”, hay quienes descartan las cuotas de género bajo el argumento de que éstas antepondrían el género al mérito, victimizando a las mujeres al suponerlas incapaces de alcanzar cargos de alta dirección por sus propios medios. Adicionalmente algunos detractores de las cuotas argumentan que las empresas (y los ciudadanos) deberían ser libres de elegir a quién estimen conveniente, independiente de su sexo u otra característica personal.

Para hacerse cargo de esta controversia revisar lo que dice la evidencia económica internacional respecto de los efectos  que tiene sobre el desempeño de las firmas el hecho de incorporar mujeres a cargos de alta dirección y directorios es clave.

Algunos estudios recientes han encontrado efectos positivos de la participación de mujeres en cargos de alta dirección. En efecto, Chen (2019) encuentra que la participación de mujeres en directorios ayuda a moderar el exceso de confianza de CEOs de género masculino, mejorando la toma de decisiones de las empresas. De acuerdo a este estudio la presencia de mujeres estaría asociada a políticas de inversión menos agresivas, mejores decisiones de adquisición y un mejor desempeño financiero en industrias con prevalencia de exceso de confianza por parte de los CEOs. Este estudio también encuentra que aquellas firmas que no cuentan con suficiente representación de mujeres en el directorio sufrirían una mayor caída en desempeño como resultado de las crisis económicas. En esta misma línea el trabajo de Christiansen (2016) encuentra una relación positiva entre los retornos corporativos de los  activos y la participación de mujeres en posiciones senior. 

Por el contrario, Solal y Snellman (2015) encuentran que empresas que aumentan en la diversidad de género en los directorios sufren una disminución en el valor de mercado, y que este efecto es incluso mayor en empresas que han recibido calificaciones más altas por sus prácticas de diversidad en toda la organización.

Asimismo Adams (2009) encuentra que la obligación de aplicar cuotas de género en directorios puede reducir el valor de aquellas empresas con buenos gobiernos corporativos. En la misma línea el trabajo de Farrell (2005) no encuentra evidencia concluyente de que la diversidad de género en juntas corporativas sea una estrategia para aumentar el valor de la entidad.

En Chile, Tokman (2011) encuentra que los resultados financieros de empresas IPSA e IGPA con mujeres en los directorios eran mejores, con un margen EBITDA (Earnings Before Interest Taxes Depretiation and Amortization) 44% superior, utilidad neta sobre el patrimonio 29% superior y rentabilidad sobre activos 36% superior. Sin embargo, autores del Centro Corporativo de Gobierno UC, que recogen los outputs tanto de éste estudio como de otros estudios internacionales, destacan que las relaciones encontradas no serían causales.

Dado que la evidencia es mixta, generar estudios robustos respecto del efecto que tiene la incorporación de mujeres en directorios de empresas o en posiciones senior en los resultados de las empresas se hace imperativo. Evidentemente, estos estudios sólo serán posibles en la medida que más empresas integren mujeres en sus directorios.

 

Por Valentina Konow, Ingeniera Comercial PUC con doble mención en administración y economía, Magíster en Macroeconomía misma universidad

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