Lago Llanquihue, agua india,
antiguo resplandor terrestre,
agua vieja y agua tierna,
bebida de vieja gente,
agua fija como el indio
y como él fría y ardiente
y en su pecho de marinero
tatuada de señales verdes.
— Gabriela Mistral

Hace mucho tiempo que tenía ganas de hacer una escapada familiar a algún lugar de Chile. Finalmente, el déficit de lluvia en Santiago terminó por convencerme de viajar hasta Puerto Varas, una ciudad de 50.000 habitantes, ubicada en la región de Los Lagos (al sur del país), de clima oceánico lluvioso, que asegura vistas siempre verdes y frondosas.

Los que me conocen saben que soy fanática de los hoteles boutique, por lo que mi felicidad fue máxima cuando descubrí el Hotel AWA, una joya arquitectónica emplazada al borde del lago Llanquihue, camino a los Saltos del Petrohué, a sólo 25 minutos de la ciudad y 50 minutos del Aeropuerto El Tepual.

El AWA fue diseñado por su propio dueño, el arquitecto Mauricio Fuentes e inaugurado a finales del 2016. En él, cada una de sus 15 habitaciones cuenta con una vista privilegiada al lago y al volcán Osorno, además de una acogedora chimenea y un cuadro de la fallecida Matilde Pérez, galardonada artista cinética de Chile.

Pero eso no es todo. El hotel tiene una piscina semi olímpica de 2 carriles con vista al lago y un spa de 225m2, que incluye sauna, baño de vapor y piscina de hidromasaje, además de un muelle privado que cuenta con veleros, motos de agua y kayaks.

Pero ninguna experiencia “boutique” está completa sin gastronomía, y el AWA no es la excepción con un restaurant de primer nivel, a cargo del destacado chef nacional Jorge Díaz. La carta destaca los más finos ingredientes locales, siendo frecuente encontrar pescados y mariscos frescos, además de postres elaborados con frutas de la propia huerta.

Con un hotel así, ¡bien podría uno quedarse recluido por días!, pero existen numerosos paseos y excursiones que se pueden realizar durante el día (revisa ideas en la misma página del hotel aquí). Como nosotros viajamos con BabyL, que tiene sólo 10 meses, hicimos paseos breves, cercanos y de baja dificultad.

El primer día visitamos los Saltos del Petrohué en el Parque Nacional Vicente Pérez Rosales. Los saltos son un conjunto de cascadas de agua turquesa, formadas por cientos de años de erosión del río Petrohué sobre lava solidificada ¡todo un espectáculo visual!

El segundo día fuimos a un cumpleaños de un amigo, al que asistieron muchas familias completas, juntando a más de 20 niños. Suena como una locura, ¡y lo fue! Pero me hizo recordar panoramas similares de mi niñez en la Patagonia, por lo que disfruté muchísimo el asado con alargue con vista al volcán y los dulces sureños bajo la lluvia.

En la tercera jornada, tuvimos la oportunidad de navegar por el lago con mi primo, en una linda regata en honor a las Glorias Navales. Por suerte, despejó y si bien hacía algo de frío, el día estaba radiante. A todo esto, ¡es impresionante la cantidad de experiencias que ha juntado BabyL con sólo 10 meses!

El último día, pedimos late check-out y disfrutamos el hotel hasta el último minuto antes de tener que partir al aeropuerto, sintiendo que se hizo demasiado corto y con ganas de volver. Sin duda, el Hotel AWA alcanzó mi Top 5 de hoteles boutique favoritos al rededor del mundo.

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