A mediados de febrero, mi pequeña familia y yo nos embarcamos rumbo a Australia para lo que sería uno de los viajes más inolvidables de nuestras vidas. Pero pese a ser una súper viajera, y a haber hecho varios viajes cortos con Leonor, tenía mucho temor de hacer un viaje tan largo, tan lejos, por tanto tiempo y con tanta diferencia horaria. Por suerte, todo resultó increíble (aunque no exento de complicaciones). Acá te cuento mi experiencia y aprendizaje.

Pero antes, te recomiendo que leas “LOS MEJORES CONSEJOS PARA VIAJAR CON TU BEBÉ”, ya que lo que está a continuación se complementa con este primer artículo.

VIAJE TRANS-PACÍFICO

 

Antes del viaje no podía parar de pensar que si los adultos nos aburrimos (y desesperamos) cuando estamos más de 6 horas sentados en un avión ¿cómo será para una guagua? Esta preocupación hizo que tanto mi marido como yo nos preparáramos física y psicológicamente para el vuelo de 15 horas que une Santiago-Melbourne. ¿Cómo? Durmiendo bien la noche anterior, repartiendo obligaciones y tareas y habiendo planificado qué hacer en caso de alguna contingencia (a.k.a bebé llorando desconsoladamente).

En el artículo anterior, les recomendé ajustar el viaje a la rutina y tiempos del bebé, pero no siempre se puede. En nuestro caso, el vuelo de ida fue mucho más difícil que el retorno, ya que el que iba a Australia partía alrededor de las 13 horas, en cambio el segundo fue de noche, por lo que BabyL durmió durante casi todo el trayecto. En ambos viajes le puse pijama después de la primera comida, para que sintiera que era hora de dormir.

ENTRETENIMIENDO A BORDO

En este punto voy a ser súper honesta: viajamos los tres en business, cada uno con su asiento, por lo que todo ese espacio extra facilitó mucho más las cosas. No obstante, creo que la clave fue haber hecho turnos con mi marido para jugar activamente con Leonor durante sus períodos de vigilia (mientras uno la cuidaba, el otro dormía o se relajaba viendo una película). De esta manera, se mantuvo siempre entretenida y luego estaba lo suficientemente cansada como para dormir siestas largas y profundas. Por supuesto, llevé varios juguetes aptos para espacios pequeños y no ruidosos (para no molestar a otros pasajeros). Además, cada cierto tiempo salíamos a caminar por el pasillo o íbamos a saludar a las azafatas a su lugar de descanso. Respecto a las pantallas, estoy en contra del uso de estas en menores de 2 años, por lo que para mí no fue una opción durante el viaje.

BUSINESS CLASS

A diferencia de la tarifa economy, todo niño o infante que viaja en business o first class debe pagar la tarifa completa o canjear el pasaje con millas de viaje. Es costoso, pero creo que vale la pena si puedes hacerlo.

Mucha gente evita viajar con bebés en business por temor y vergüenza de molestar a otros pasajeros. En cambio yo pienso que uno le debe el mismo nivel de respeto a todos, independiente de la categoría, siendo los padres responsables de modular y encuadrar al hijo en todo momento y tanto como sea posible. Dicho esto, hay que ser realistas: una guagua se va a quejar y/o llorar si o si durante un viaje, sobre todo si este es largo (es cosa de sacar la cuenta de cuantas veces ocurre en la comodidad y seguridad del hogar, durante 8 horas). Lo importante es ser consciente de esto y estar preparado para actuar de manera oportuna y sin nerviosismo, asegurando el bienestar y confort del bebé.

BASSINET & HARNESS

Para más información sobre seguridad en el despegue, aterrizaje y turbulencias revisa aquí.

La mayoría de los aviones grandes ofrecen hasta dos bassinet por vuelo, en la categoría economy, para niños menores de 2 años de hasta 10 kilos de peso. Esta es una cunita que se adosa a la pared de la primera fila de asientos para que el bebé vaya durmiendo cómodamente durante el vuelo. El bassinet debe reservarse con al menos 48 horas de anticipación y ser pagado en el aeropuerto. Su valor fluctúa entre 45-140USD, dependiendo del trayecto.

La cunita o bassinet no está disponible en business class y me preocupaba la seguridad de Leonor en caso de alguna turbulencia cuando los tres estuviéramos durmiendo. Pensé en llevar la silla del auto (aprobada para su uso en aviones), pero no la iba a poder ocupar en Australia, ya que este país sólo permite sillas de bebés que hayan sido certificadas por ellos mismos (es uno de los países con las regulaciones más estrictas del mundo).

Finalmente, opté por usar un arnés CARES que compré en Amazon por 79.95USD y que se puede ajustar a cualquier asiento de avión y se adapta cómodamente al bebé. Si bien este arnés está aprobado para infantes mayores de 1 año o con un peso superior a 10 kilos (BabyL pesa 8 kilos), creo que fue la mejor solución para mi problema. Durante el despegue y aterrizaje tomé a Leonor en brazos y sólo usé el arnés en los períodos en que estaba durmiendo para que no rodara del asiento o saltara en caso de turbulencias. Lo mejor, es que se trata de una inversión, ya que lo podré seguir usando durante mucho tiempo. Creo que toda familia viajera debería tener uno.

En el trayecto Melbourne-Perth, de 5 horas, en economy, Qantas me entregó un cinturón de seguridad para bebés que se adosa al del adulto, cuyo uso era obligatorio. Al parecer, los australianos siempre van un paso más adelante en seguridad.

COCHE & PORTA-BEBÉ

Mucha gente prefiere viajar con un coche-paraguas por diversos motivos, siendo el espacio y el temor a que se dañe los más frecuentes. Pero después de mucho leer y reflexionar, finalmente decidí viajar con mi coche de siempre (Cybex Priam), ya que la comodidad que ofrece a Leonor es insuperable y es muy fácil de manejar y guardar.

Para evitar daños en el coche durante el viaje lo protejo con una funda que compré en Baby Tuto y como llevamos dos maletas grandes, arrendamos autos con porta equipajes amplios para los road trips.

En Chile los coches deben ser facturados en la puerta del avión, pero en Australia se entregan en el check-in. En ambos países se devuelven en la cinta de equipaje o en el counter de oversized items. Y acá es donde toma protagonismo el porta-bebés, siendo fundamental para las esperas y poder desplazarse por el aeropuerto con las manos libres y sin terminar agotada. Además, el porta-bebés es la mejor opción para actividades outdoors como trekkings o caminatas por la playa.

Antes de comprar el porta bebés, hice un taller de asesoría a domicilio en el que, previo a una encuesta sobre mis necesidades y expectativas, probé varias marcas y modelos. Al final, elegí Free To Grow de Tula (lo encuentras en www.maminka.cl), pero creo que cada diada es diferente, por eso, si tienes dudas para elegir, te recomiendo a ojos cerrados esta asesoría (andrea@kangatraining.cl).

Ojo, algunas aerolíneas como Qantas ofrecen coches de cortesía para usar en el aeropuerto, después de haber facturado el propio (obviamente, no es el caso de Latam).

COMIDA & ALERGIAS ALIMENTARIAS

 

¡Ay! Esto es lo que más me hizo sufrir al planificar el viaje. Nunca les he hablado explícitamente de esto, pero Leonor tiene alergia alimentaria, por lo que he estado con dieta de eliminación de leche y huevo desde su primer mes de vida.

Australia es tanto o más estricto que Chile en sus regulaciones sanitarias, por lo que sólo permiten llevar comida procesada completamente sellada de fábrica, con etiquetas de ingredientes en inglés y debidamente declarada al ingresar al país (información que corroboré directamente con el Department Of Agriculture and Water Resources BICON system). No todos los países tienen las mismas regulaciones, por lo que te recomiendo que averigües las condiciones de tu lugar de destino con anticipación.

Al momento del viaje, Leonor tenía un régimen de lactancia materna exclusiva + dos comidas con postre, habiendo incorporado varios alimentos con éxito. Un mes previo al viaje, comencé a probar distintas marcas y sabores de colados preparados, pero la gran mayoría le provocaron alergia (pese a que aseguraban no tener leche ni huevo) o no le gustó el sabor. Por suerte, encontré UN colado bien tolerado y un par de postres, que fueron los que llevé para las primeras 48 horas del viaje.

Obviamente, me pasó la excepción a la regla: cuando pasé por el control sanitario, ¡me hicieron pasar sin registrar mi equipaje! Casi me puse a llorar. Estuve un mes estresada, enviando mails, leyendo blogs, probando colados, tratando reacciones alérgicas, cuando podría haber llevado papillas caseras…¡uf! Pero, seguramente, si hubiera hecho esto, me habrían registrado y multado, LOL.

Algunas se preguntarán ¿por qué llevé colados sólo para las primeras 48 horas? Existen dos razones: 1. Parte de mi estadía la hice en Airbnb, por lo que cocinamos; 2. Antes de viajar abrí un foro en Baby Center Australia, y pregunté sobre recomendaciones de comida orgánica para bebés con alergia alimentaria y las mamás fueron súper generosas con sus datos, que se resumían en marcas orgánicas certificadas ¡disponibles en todos los supermercados!

Les cuento que Leonor estuvo completamente libre de síntomas durante todo el viaje, incluso mejor que en Chile. Conversando con la gastroenteróloga, llegamos a la conclusión de que en Australia, los alimentos que llevan la certificación de “libre de…” son efectivamente lo que dicen ser. Además, cada vez que iba a un restaurante y daba la alarma de restricción alimentaria por alergia, los meseros y chefs sabían exactamente de lo que estaba hablando y de inmediato me ofrecían opciones de cambio de carta, advirtiéndome lo que podía o no comer con cada plato que servían en la mesa. ¡Fue increíblemente fácil!

Algunas me preguntaron por cómo lo hacía para no ensuciar el coche cuando le daba comida, bueno, ¡fue inevitable! Obviamente, usé toallas o plástico para cubrirlo, pero se mancho igual, aunque no me estresó porque la tela de Priam es súper fácil de limpiar con un paño, o se pueden retirar todas las piezas y meter a la lavadora.

Respecto a la lactancia, decidí dar papa exclusiva (sin comidas), cada 4 horas, durante todo el viaje en avión* y la primera noche (llegamos a las 7pm AUS). Encontré que era demasiado engorroso sacarme leche en el avión y este régimen me permitió hacer una especie de “reset circadiano”. Al comenzar el primer día, comencé con su régimen habitual, que parte con leche a las 7am, comida a las 11am, etc., etc.

*Recuerda que la cabina del avión deshidrata muchísimo, por lo que debes tomar más agua que lo habitual para asegurar una producción de leche adecuada.

CAMBIO DE ZONA HORARIA

Lo primero que debes saber es que las guaguas se adaptan mucho mejor que los adultos a los cambios de hora, incluso los más extremos, como lo es Santiago-Melbourne, con 14 horas de diferencia.

Creo que el “reseteo circadiano de la leche”, que comenté en el punto anterior, fue esencial para una rápida adaptación. Además, gran parte de las recomendaciones que doy en “CÓMO COMBATIR EL JET LAG” son aplicables a niños e infantes.

Ten en cuenta que los tres primero días son los más críticos, así que planifica pocas actividades al comienzo. Además, es fundamental “ir con el flow”. Durante los primeros días, nos pasó que los tres nos despertábamos de madrugada, por lo que en vez de intentar dormir en vano, tomábamos desayuno, jugábamos, nos levantábamos y salíamos a recorrer apenas salía el sol.

Para el retorno, es exactamente la misma historia 😉

RENT-A-CAR & TAXIS

Como les comenté, no llevé mi silla del auto ya que en Australia es ilegal usar cualquier silla para bebés que no sea vendida y certificada en el mismo país, o que no esté instalada con el sistema Isofix (o similar). Pero estoy casi 100% segura que es el único lugar que exige esto.

Nosotros arrendamos auto dos veces, el cual incluyó la silla para bebé. Esta siempre fue entregada limpia y debidamente instalada en el auto.

La mayoría de los países permite andar en taxi sin silla, pero si te preocupa la seguridad de tu bebé, la mayoría de las compañías ofrece sillas si lo solicitas con anticipación. Incluso existen empresas de taxi especiales para bebés. Además, en Uber también puedes solicitar autos con silla.

ARRIENDO DE PRODUCTOS

Ya sea porque te gusta viajar liviano o bien porque quieres tener todas las comodidades del hogar estés donde estés, te cuento que en la mayoría de los países desarrollados ofrecen arriendo seguro, higiénico y de buena calidad, de prácticamente todo. Y cuando digo todo, es ¡TODO! Extractores de leche, coches, cunas, tinas, juegos, carpas de playa, etc.

Para arrendar, sólo debes seleccionar y pagar a través de la página web, y luego elegir el lugar de despacho, el cual puede ser tu hotel o Airbnb. Acá hay un ejemplo de este tipo de empresas en Australia.

Por último, recuerda que lo más importante de todo es relajarse y disfrutar con la familia. ¡Que tengas un lindo viaje!

Espero que mi experiencia te sirva para tener un mejor viaje junto a tu guagua. Escríbeme si tienes alguna duda y trataré de responder apenas pueda 😉  Además, te invito a compartir tu experiencia con la comunidad de Pasión de María. ¡Tus tips nos podrían servir a todas!

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