¿Has estado muchas semanas pensando en volver a hacer ejercicio y no puedes lograrlo? Lo primero que puedo decirte, es que no te frustres, ya que es un problema muy frecuente y se basa en el comportamiento humano: volver a asumir una actividad como un hábito.  Si fuiste físicamente activo, te será mucho más fácil retomarlo, ya que tienes una base sobre la cual construir.

Te doy algunos consejos que pueden ser útiles:  

  1. Recuerda cuál fue tu motivación cuando comenzaste a entrenar. De esta forma te estás conectando con emociones positivas. No todos tenemos la misma motivación, y esta es muy amplia, desde ejercitarse por salud, es decir superar una enfermedad, mantenerte saludable o por diversión.
  2. Recuerda como te sentías después de entrenar. Es muy posible que tu calidad de vida haya sido mejor. El ejercicio te transforma en una persona más feliz, más positiva, más optimista, con mayor capacidad de procesar información y seguro dormías mejor, ¿cierto?
  3. Hacer actividad física al aire libre está al alcance de la mayoría. Acércate a tu parque, pasea a tus hijos, mascota. Hoy en día, en los parques hay muchas actividades. Puedes encontrar las máquinas y barras que instala cada municipalidad. Puedes observar que mucha gente a tu alrededor se está ejercitando, gente trotando, participando de entrenamientos grupales, bailes, danzas, incluso yoga. Todos esos estímulos te irán dando fuerza.
  4. Retoma alguna actividad física que te guste. Es esencial que disfrutes ese tiempo que te estás dando para ti y que finalmente es una inversión en salud.
  5. Siempre es necesaria una buena indumentaria. En verano todo resulta más fácil, tenemos más luz natural, no hace frío, sin embargo, el invierno no es un impedimento. Trata de usar ropa deportiva que logre mantener tu temperatura corporal sin acalorarte.  Esa comodidad es vital y tu cuerpo lo va a agradecer.
  6. Parte con objetivos que sean alcanzables. Tu cuerpo necesita adaptarse nuevamente a los estímulos mecánicos. No es agradable que al día siguiente no puedas ni caminar de los dolores musculares para desplazarte a tus estudios o al trabajo. La carga se debe ir aumentando de forma progresiva para evitar lesiones. De esta forma te podrás mantener entrenando de forma permanente.
  7. Intenta localizar algún lugar de entrenamiento cerca de tu hogar. Muchas veces los desplazamientos se transforman en una barrera importante para la práctica de actividad física.
  8. A todos nos falta tiempo. Es muy difícil que alguien asuma espontáneamente que tiene o le sobra el tiempo para ejercitarse. Se trata de organizar bien el tiempo. Evalúa qué actividades puedes reemplazar de tu día a día. Pronto te darás cuenta que el ejercicio se transforma en una actividad imprescindible.
  9. No debes sugestionarte que eres malo para el ejercicio. Fuimos diseñados para movernos. Solo necesitamos hacerlo para que nuestro cerebro se integre con nuestras extremidades y tronco y ejecute patrones motores acordes a la actividad que escojas.
  10. Algo es mejor que nada y el peor entrenamiento es el que no se hace. No te desanimes si al principio te sientes con poca agilidad o no logras resistir lo que esperabas. El cuerpo es sabio y el músculo tiene memoria, verás que pronto estarás al nivel que deseabas.  

La motivación es sin duda un aspecto crucial para retomar el ejercicio y tiene mayor impacto si la motivación viene de nosotros mismos. No existe otra forma de obtener tantos beneficios para tu salud. En nuestras manos está escoger un camino saludable para recorrer.

Por Dra. María Fernanda Sanhueza S.
Residente Medicina del Deporte y la Actividad Física
Universidad Mayor

 

 

 

 

Total
13
Shares

¡Suscríbete al Newsletter!

Forma parte de la exclusiva comunidad de Pasión de María.